¡Libertad a los 5 héroes, Rompamos  el silencio, que el mundo conozca la verdad !

Reflexiones y escritos del Comandante en Jefe

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Reflexiones del compañero Fidel
El equipo asediado


Tomado de Cubadebate
Están a punto de iniciarse los Juegos Olímpicos en China. Hace unos días escribí sobre nuestro equipo de pelota. Dije que nuestros atletas tenían una prueba muy dura y no eran ellos los que merecían las mayores críticas si algo no salía bien. Reconocí su calidad y patriotismo. Estaban deprimidos por las críticas que llegaban de Cuba.

Supe después que se mostraban muy animados. Habían aprendido a manejar los condimentados alimentos coreanos con palitos al estilo del oriente asiático. Enviaron un vibrante mensaje patriótico el 26 de Julio. Sin duda, enfrentarán con honor la difícil prueba.

Pero, ¿acaso están en igualdad de condiciones que los equipos de ricas potencias como Estados Unidos y Japón, que van a competir con Cuba? Estas poseen casi treinta veces más habitantes la primera y once por lo menos la segunda, no están bloqueadas económicamente y disponen ambas de enormes riquezas. Nadie les roba ni les saquea atletas.

Japón ha ordenado a sus profesionales participar en el equipo olímpico, y tienen que hacerlo porque así lo determinan sus dueños. Eso no tiene nada que ver con los atletas que han sido convertidos en mercancías.

Estados Unidos, en vísperas de las Olimpiadas, compró con su dinero mercenario a Alexei Ramírez, líder jonronero de la Serie Nacional del 2007 en nuestro país. El manager del equipo que lo compró se jacta de que no sabe en qué base ubicarlo porque está bien entrenado en todas. Repugnan los detalles de los trámites mercantiles que rodearon el caso y divulgaron los cables sobre el reparto de dinero. Antes, habían comprado al más prometedor pitcher de Pinar del Río, José Ariel Contreras, sembrando así la inseguridad y la desconfianza.

En Edmonton, Canadá, antes de iniciarse el juego con el equipo del país anfitrión del XXIII Campeonato Mundial Juvenil de Béisbol, se conoció la ausencia del seguro abridor, el zurdo Noel Argüelles, y del shortstop José Antonio Iglesias, con un promedio de bateo por encima de 500.

El valiente pitcher juvenil pinareño Julio Alfredo Martínez Wong se hizo cargo del montículo. Llevaba ocho entradas menos un out, hombres en base y parecía estar agotado. En el bullpen calentaba fuerte Joan Socarrás Maya, con instrucciones de estar listo para entrar en acción. Esteban Lombillo, enérgico y capaz director del equipo juvenil de Cuba, había ido ya al box. Julio Alfredo, en una explosión de dignidad, exigió seguir lanzando: "¡Yo termino esto!" —exclamó. Lombillo, que también estaba amargado por la vil traición, lo comprendió y confió en él. Julio Alfredo puso el alma. Sacó el out que faltaba en el octavo. En el noveno, retiró a los bateadores de uno, dos y tres, y ganó por una carrera al equipo de Canadá.

El short suplente, Yandy Díaz, jugó excelentemente y bateó el tubey que fue decisivo para la victoria de Cuba.

Edmonton se ha convertido en un basurero. Los atletas cubanos fueron mal atendidos. Tiene el privilegio de ser sede anual del campeonato. Debiera analizarse si vale la pena asistir.

No había sido enviado al evento ni siquiera un representante de la prensa cubana. Todo se conoce por vías no formales.

Los dignos atletas cubanos del equipo olímpico de pelota, que han sido excelentemente atendidos por los anfitriones coreanos y lo serán aún más en China, tendrán que competir en las circunstancias desfavorables que expliqué antes. Cualquiera que fuese el resultado, ellos saben que lo que nos importa es el honor y el valor con que luchen.

Pero no solo en la pelota tiene lugar la agresión imperialista. Hace unos meses, una parte de nuestro equipo masculino de fútbol se dejó arrastrar a la traición en Estados Unidos, reduciendo las perspectivas de Cuba en ese deporte en el área internacional. Una atleta olímpica de judo y casi segura medalla de oro fue sobornada. Comprando nuestros atletas, nos arrebataron cinco medallas de oro seguras en el boxeo olímpico. Es un toque a degüello contra Cuba robándonos cerebros, músculos y huesos.

¿A qué se debe el temor de los ricos y poderosos hacia nuestra pequeña y bloqueada isla?

En el ajedrez, Leinier Domínguez lucha en Suiza en uno de los más importantes torneos internacionales.

En las Olimpiadas, que se inician el 8 de agosto, nuestros atletas de diversas disciplinas se batirán por el oro con más dignidad que nunca, y nuestro pueblo disfrutará de sus medallas como jamás lo hizo. Entonces los fanáticos se acordarán de los traidores.



Fidel Castro Ruz
Julio 31 de 2008
12 y 32 p.m.

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Reflexiones del compañero Fidel
El Mensaje de Chávez


Tomado de Cubadebate


Regresó el viernes de su viaje a Europa. Lo hizo sólo en cuatro días. Volando hacia el Oeste, llegó a las 11 de la noche a Caracas, cuando en el punto de partida, Madrid, estaba amaneciendo. Llamaron temprano de Venezuela el sábado. Me comunicaron que deseaba conversar por teléfono ese día. Respondí que sería a la 1 y 45 de la tarde.

Tuve tiempo para anotar más de 25 puntos de los que pueden tratarse por una línea telefónica internacional cuando uno sabe que el enemigo escucha, algunos de los cuales habían sido abordados por el propio Presidente venezolano ante la prensa.

Chávez estaba sereno, reflexivo y satisfecho de la gira. Intercambiamos criterios sobre precios de alimentos, petróleo y materias primas, inversiones requeridas, devaluación del dólar, inflación, recesión, estafa y saqueo imperialistas, errores del adversario, riesgos de guerra nuclear, problemas insolubles del sistema y otros que no requieren de secreto alguno. Aun así, sólo por excepción uso esa vía de comunicación.

Compartimos detalles y noticias. No dijo una palabra del excelente mensaje que había escrito con motivo del 26 de Julio, en el que analiza mi denuncia sobre "La estrategia de Maquiavelo". Lo recibí la noche de ese mismo sábado. En Chávez reencarnaron las ideas de Bolívar, sólo que el intercambio que sostuvimos durante una hora, en los tiempos del Libertador habría tardado meses, y su recorrido de 4 días por Europa, al menos 2 años.

Ayer lo escuché en el Aló, Presidente. Su programa de inversiones es impresionante. Tal vez nunca se prestó una atención mayor a los deseos y las necesidades más sentidas de las personas. Ya se perciben algunos frutos.

Cuando por la noche encendí el televisor, Chávez estaba sumergido en el público que alentaba al equipo femenino de softball en el juego final de una copa frente al de Cuba. Ganaron las atletas venezolanas, una a cero. Y para colmo, sin hit ni carrera. A la joven pitcher de Venezuela, una muchacha agraciada, se le salían los ojos cuando después del último out tomó conciencia de su proeza. En medio del jubiloso equipo que saltaba dentro del cuadro y próximo al box, estaba Chávez repartiendo abrazos y besos. Si no fuésemos internacionalistas, nos habríamos deprimido. Después de pensarlo algunos segundos, me alegré por él y por Venezuela. ¡Qué bárbaro! ¿Cómo puede resistir tanto esfuerzo?

Hoy es su cumpleaños. Raúl y yo le enviamos un cuadro del Che emergiendo de la tierra, tal como lo vio un pintor de la provincia más occidental de Cuba. Realmente impacta.

Le haré llegar temprano esta reflexión.


Fidel Castro Ruz
28 de julio de 2008
11 y 30 a.m.

 

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 Reflexiones del compañero Fidel
Las dos Coreas (parte II)

Tomado de Cubadebate

El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos, cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china. Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de chinos y coreanos del Norte. Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98 kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la más poderosa que ha existido nunca.

MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron, junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía, Sudáfrica, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella, como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.

Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de 1939 había concluido, en agosto de 1945. Después de sangrientos combates en el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.

Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura creció un 50%, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra. No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las tropas imperiales en China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a decenas de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas, como ya se explicó en una reflexión.

Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país, desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda potencia económica del mundo.

El PIB de Japón, medido en términos capitalistas —aunque los datos varían según las fuentes occidentales—, asciende hoy a más de 4,5 millones de millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones, aunque esta posee un 50% más de reservas en moneda convertible que ese país. El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo, cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la especie humana.

Son lecciones imborrables de la historia.

La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China. Truman dio órdenes a la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 por ciento de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai-shek que hacia allí se fugaron.

Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en expertos.

A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados del campo socialista se reconstruían.

Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua, producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos; termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al visitante. Merecía la cooperación y la paz.

No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo olvidaré.

Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria. El Sur vivió una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos destrucción en aquella guerra. La presencia de una enorme fuerza militar extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos, además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes. Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados. Hoy el país alcanza elevados niveles de tecnología y productividad. Ha sufrido las crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas empresas surcoreanas por las transnacionales. El carácter austero de su pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones inflacionarias derivadas de ambos.

El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron rezagadas; la otra avanzó mucho más.

De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la propaganda consumista. Ahora los retribuyen con normas rigurosas y despectivas.

La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La Habana en agosto de 2006, es conocida.

Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba mantiene con su gobierno excelentes relaciones.

Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de producir el arma nuclear.

Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le transmitimos al Gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del Tercer Mundo que libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer, tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.

Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los dos Estados.

A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa pero sin tregua, como corresponde a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos; con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.

Fidel Castro Ruz

Julio 24 de 2008

6 y 18 p.m.

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 Reflexiones del compañero Fidel
La estrategia de Maquiavelo

Tomado de Cubadebate

Raúl hizo muy bien en guardar silencio digno sobre las declaraciones publicadas el pasado lunes 21 de julio por Izvestia, relacionadas con la eventual instalación de bases para los bombarderos estratégicos rusos en nuestro país. La noticia se ofrecía a partir de hipótesis elaboradas en Rusia, por la obstinación yanqui con la idea de montar radares y plataformas de lanzamiento del escudo nuclear en las proximidades de la frontera de esa gran potencia.

Ayer día 22 el general Norton Schwartz, nominado para ser el nuevo jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Norteamericana, declaró en el Senado que si Rusia hace eso cruzaría la línea roja, lo cual es inadmisible para la seguridad de Estados Unidos.

Si dices que sí, te mato. Si dices que no, es igual, de todas formas te mato. Es la estrategia de Maquiavelo, que el imperio aplica a Cuba. No hay que darle explicaciones, ni pedir excusas o perdón.

Lo que hace falta son nervios de acero en estos tiempos de genocidio, y Cuba los tiene. El imperio lo sabe. El sábado 26 de julio se cumplirán 55 años de lucha sin descanso. No existe mejor homenaje a los caídos en la acción, a los que murieron después sin abandonar nunca sus principios y a los que todavía combaten. Son símbolos de toda una generación que luchó. Es muy justa la alegría con que nuestro pueblo los recuerda.

Fidel Castro Ruz

Julio 23 de 2008

12 y 17 p.m.

 

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Reflexiones del compañero Fidel
Tomado de Cubadebate

La educación en Cuba

Parecería ser nuestro país el que más problemas de educación tiene en el mundo. Todas las noticias cablegráficas que llegan divulgan información sobre muchos y difíciles retos: déficit de más de 8 000 maestros, groserías y malos hábitos de estudiantes, insuficiente preparación; problemas, en fin, de todo tipo.

No creo, en primer lugar, que estemos tan mal. Ningún país desarrollado posee en este campo nuestros índices de escolaridad y las posibilidades educacionales de todos los ciudadanos, a pesar del bloqueo injusto y el robo descarado de brazos, músculos y cerebros que sufre Cuba.

Estados Unidos y otros países ricos no pueden siquiera equipararse con el nuestro. Tienen, eso sí, muchos más automóviles, gastan más gasolina, consumen muchas más drogas, compran más bisutería y se benefician con el saqueo de nuestros pueblos, como lo hicieron durante siglos.

El imperialismo aspira a que las mujeres cubanas vuelvan a ser mercancías, objetos de placer y sirvientas de los ricos. No perdonan la lucha por la liberación de los pueblos. Añoran los años en que la entrada de los cubanos negros a los centros de recreación estaba prohibida. Muchos ciudadanos carecían de empleo, seguridad social y asistencia médica.

Para Martí la libertad era cara, había que pagarla por su precio o resignarse a vivir sin ella. Ese es el dilema que deben plantearse todos los cubanos cada día.

¿Cuánto hay de cierto en las esperanzas de nuestros enemigos? Sólo en nosotros mismos está la respuesta. ¿O es que en la educación podemos igualmente preguntarnos si se utiliza el método burocrático de impartir ciencia sin conciencia? No creo que hayamos involucionado tanto. De todas formas, es indispensable que cada cual se haga la pregunta para evitar que se escupa sobre nuestra dignidad. No esperemos perdón de nuestros enemigos.

Hay decenas de miles de personas que piensan, hablan, actúan y toman decisiones. En manos de todos ellos están las medidas que se adoptan cada día.

Prestemos atención a nuestros enemigos y hagamos todo lo contrario de lo que desean de nosotros para seguir siendo lo que somos.

Se apela a nuestras conciencias. La Revolución nos exige a todos, con razón, trabajar más, es decir, ¡trabajar! Hemos resistido 50 años. Las nuevas generaciones están mucho mejor preparadas; tenemos derecho a esperar de ellas mucho más. No nos desalentemos con las noticias de los enemigos, que tergiversan el sentido de nuestras palabras y presentan nuestras autocríticas como tragedias. ¡El manantial de la ética revolucionaria es inagotable!

Fidel Castro Ruz
Julio 19 de 2008
12 y 14 p.m.
 

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A continuación publicamos las palabras de homenaje de Fidel a Nelson Mandela:

Mensaje para Nelson Mandela en su 90º aniversario

¡Gloria a ti, Nelson, que desde 25 años de cárcel solitaria defendiste la dignidad humana! Nada pudieron contra el acero de tu resistencia la calumnia y el odio. Supiste resistir y, sin saberlo ni buscarlo, te convertiste en símbolo de lo más noble de la humanidad. Vivirás en el recuerdo de las futuras generaciones, y contigo los cubanos que cayeron defendiendo la libertad de sus hermanos en otras tierras del mundo.

Fidel Castro Ruz
Julio 18 de 2008

 

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Reflexiones del compañero Fidel
Tomado de Cubadebate

La sinceridad y el valor de ser humildes

Cualquier trabajo de matiz autobiográfico me obliga a esclarecer dudas sobre decisiones que tomé hace más de medio siglo. Me refiero a sutiles detalles, ya que lo esencial no se olvida nunca. Este es el caso de lo que hice en 1948, sesenta años atrás.

Recuerdo como si fuera ayer cuando decidí incorporarme a la expedición para liberar al pueblo dominicano de la tiranía de Trujillo. También quedaron en la mente cada uno de los sucesos más trascendentes de aquel período; varias decenas de episodios para mí inolvidables que en uno u otro momento he ido desgranando. Constan por escrito muchos de ellos.

Cuando decido viajar a Colombia con la idea de promover la creación de la Federación de Estudiantes Latinoamericanos, no podría hoy afirmar con absoluta seguridad que entre los objetivos estaba concretamente obstaculizar la fundación de la Organización de Estados Americanos, OEA, promovida por Estados Unidos, una precoz visión que no estoy seguro había alcanzado todavía.

Un historiador excepcional y experto en detalles como Arturo Alape, quien me entrevistó 33 años después, reproduce respuestas mías donde afirmo que ello formaba parte de la intención de mi viaje a Colombia en 1948.

Germán Sánchez, en su libro Transparencia de Emmanuel, cita el párrafo textual de la entrevista de Alape: "Por esos días, yo concibo la idea, frente a la reunión de la OEA en el año 1948, promovida por Estados Unidos para consolidar su sistema de dominio aquí en América Latina, de que simultáneamente con la reunión de la OEA y en el mismo lugar tuviésemos una reunión de estudiantes latinoamericanos detrás de estos principios antiimperialistas y defendiendo los puntos que ya he planteado."

En una edición de esa propia entrevista, publicada en Cuba por la Casa Editora Abril en fecha reciente, el párrafo aparece intacto. Alguien me recordó que en el libro Cien horas con Fidel, yo mismo había puesto en duda que esos fueran los propósitos que guiaban mi conducta. Es obvio que la expresión no estaba clara cuando utilicé la frase "frente a la reunión de la OEA".

Como único recurso para disipar la duda, he tratado de reconstruir los objetivos que me movían entonces y hasta dónde llegaba la evolución política de quien, apenas dos años y medio antes, culminaba sus estudios de doce grados en escuelas regidas por religiosos. Era una persona rebelde cuyas energías se habían invertido en practicar deporte, hacer exploración, escalar montañas y examinar con los mayores conocimientos posibles las asignaturas pertinentes en el tiempo disponible, únicamente por cuestión de honor.

Algo que conocí bastante durante mis años de colegial fueron las noticias que se publicaban diariamente de los combates, desde la guerra civil española en julio de 1936 —no había cumplido 10 años— hasta agosto de 1945 —próximo a cumplir los 19 años—, cuando las bombas atómicas fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, como he contado en alguna ocasión.

Desde muy temprana edad sufrí injusticias y prejuicios dentro de la sociedad en que vivía.

Cuando partí hacia Colombia, estaba bastante radicalizado, pero a los 21 años no era todavía marxista-leninista. Militaba ya en la lucha contra la tiranía trujillista y otras similares, por la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal a Panamá, la restitución de Las Malvinas a la República Argentina, el fin del colonialismo en el Caribe y la independencia de las islas y territorios ocupados por Inglaterra, Francia y Holanda en nuestro hemisferio.

Por aquellos años, en Venezuela, la patria de Bolívar, se había producido una revolución dirigida por Acción Democrática. Rómulo Betancourt, inspirado en ideas radicales de izquierda, simulaba ser un líder revolucionario. Dirigió el país entre octubre de 1945 y febrero de 1948. Le siguió Rómulo Gallegos, el insigne escritor, quien había sido electo Presidente en las primeras elecciones realizadas después del movimiento militar de 1945. Con él me reuní aquel mismo año cuando visité Caracas.

En Panamá, los estudiantes acababan de ser reprimidos brutalmente por demandar la devolución del Canal; uno de ellos estaba lesionado en la columna por un disparo, no podía mover las piernas.

En Colombia, la universidad bullía con la movilización popular gaitanista.

Los contactos fueron fructíferos con los estudiantes de esos tres países: estaban de acuerdo con el Congreso y con la idea de crear la Federación de Estudiantes Latinoamericanos. En Argentina, los peronistas también nos apoyaban.

Los universitarios de Colombia me pusieron en contacto con Gaitán. Tuve así el honor de conocerlo e intercambiar con él. Era el líder indiscutible de los sectores humildes del Partido Liberal y las fuerzas progresistas de Colombia. Prometió inaugurar nuestro Congreso. Era para nosotros un colosal aliento.

En ese hermano país se estaba realizando una reunión de los representantes de los gobiernos de América Latina. El general Marshall, Secretario de Estado, estaba allí en nombre del Presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman quien a espaldas de los soviéticos, su aliado en la Segunda Guerra Mundial, que había perdido a millones de combatientes, lanzó las bombas atómicas contra dos grandes comunidades civiles japonesas. El proyecto principal de Estados Unidos en la reunión de Bogotá era crear la OEA, que tan amargos frutos produjo a nuestros pueblos.

Me interrogo si había avanzado tanto en mi desarrollo ideológico como para proponerme la audaz idea de obstruir la creación de esa institución supranacional. En todo caso, yo estaba contra las tiranías allí representadas, la ocupación de Puerto Rico y Panamá por Estados Unidos, pero no poseía todavía una idea clara del sistema de dominación imperialista.

Algo que me asombró fue leer en la prensa de Colombia las noticias sobre las matanzas que tenían lugar en el campo bajo el gobierno conservador de Ospina Pérez. Se informaba normalmente sobre decenas de campesinos muertos en aquellos días. Hacía rato que en Cuba no ocurría nada parecido.

Tan normales parecían las cosas, que en el teatro donde tenía lugar una gala oficial y estaban Marshall y demás representantes de los países convocados en Bogotá, cometí el error de lanzar desde el último piso unos panfletos que contenían nuestro programa. Eso me costó un arresto, y dos horas después fui puesto en libertad. Parecía una democracia perfecta lo que allí regía.

Conocer a Gaitán y sus discursos, como la Oración de la Paz, así como su elocuente, impresionante y bien fundada defensa del teniente Cortés —que escuché desde el exterior por no haber espacio en el recinto— era algo no esperado. Por mi parte, apenas había cursado dos años de la carrera de Derecho.

Nuestra segunda reunión con Gaitán y otros representantes universitarios tendría lugar el 9 de abril a las 2:00 de la tarde. Con un amigo cubano que me acompañaba esperaba la hora del encuentro, dando vueltas en una avenida próxima al pequeño hotel donde nos hospedábamos y a la oficina de Gaitán, cuando un fanático o un loco, sin duda inducido, disparó sobre el dirigente colombiano; el agresor fue destrozado por el pueblo.

Comenzó en ese minuto la experiencia inimaginable que viví en Colombia. Fui un combatiente voluntario de aquel valiente pueblo. Apoyaba a Gaitán y a su movimiento progresista, como los ciudadanos colombianos apoyaron a nuestros mambises en la lucha por la independencia.

Cuando Arturo Alape viajó a Cuba años después del triunfo revolucionario, en 1981, Gabriel García Márquez le concertó el encuentro conmigo, que comenzó de madrugada, en la casa de Antonio Núñez Jiménez. Alape llevaba una grabadora y durante horas me interrogó sobre los sucesos ocurridos en Bogotá en el mes de abril de 1948. Núñez Jiménez grababa en otra.

Tenía muchos recuerdos frescos de los hechos que no podía olvidar; el historiador, por su parte, conocía todo lo ocurrido del lado colombiano, muchos detalles que yo naturalmente ignoraba, lo cual me ayudó a comprender el sentido de cada episodio que viví. Sin él, no los habría conocido tal vez nunca. Le faltaba, sin embargo, una tarea: transcribir con su gente todo lo grabado; la otra grabación fue transcripta en el Palacio de la Revolución. Recuerdo que revisé una de ellas. Para ese trabajo, los diálogos son más difíciles que los discursos, porque las voces muchas veces se superponen. Encontré palabras mutiladas y frases cambiadas. Me tomé el trabajo de revisarlas y arreglarlas. Fueron más de cuatro horas de entrevista. No muchos se imaginan cómo es ese trabajo.

Creo que la mezcla de acontecimientos históricos antes y después del triunfo de la Revolución suscitó en mi mente una probable confusión. Es lo que pienso y, ante la duda, lo más honrado es explicarlo.

Si en tres años mis ideas políticas se habían radicalizado antes de visitar Colombia, en el breve período comprendido entre el 9 de abril de 1948 y el 26 de julio de 1953 en que atacamos el regimiento del cuartel Moncada —hace ya casi exactamente 55 años— el tránsito fue enorme. Me había convertido ideológicamente en un verdadero radical de izquierda, lo que inspiró la constancia, la tenacidad y también la astucia con que me consagré a la acción revolucionaria.

Vino posteriormente la lucha en la Sierra Maestra, que duró 25 meses, y el primer combate victorioso con sólo 18 armas, después del casi aniquilamiento de nuestro pequeño destacamento de 82 hombres, el 5 de diciembre de 1956.

En los archivos de la Cruz Roja Internacional constan los cientos de prisioneros que devolvimos después de la última ofensiva enemiga, en el verano de 1958. En diciembre de ese año, ni siquiera había tiempo para convocar a la Cruz Roja Internacional a fin de entregarle prisioneros. Con la promesa de no combatir, los soldados de las unidades que capitulaban entregaban sus armas y permanecían movilizados sin armas, mientras los oficiales conservaban sus grados y armas cortas de reglamento, en espera del cese de la guerra.

Ahora que aquello quedó muy atrás, nadie se imagina lo que vale una obra como la de Arturo Alape, quien escribió un excelente libro sobre una etapa de la lucha revolucionaria en Colombia en torno a la cual me propongo escribir, en el plano teórico y con estricto respeto, un número de reflexiones a la luz de las circunstancias actuales que viven nuestro hemisferio y el mundo.

De todo se deduce una lección permanente para el verdadero revolucionario: la sinceridad y el valor de ser humildes.

Fidel Castro Ruz
Julio 17 de 2008
8 y 21 p.m.

 

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 Reflexiones del compañero Fidel
Tomado de Cubadebate


El equipo olímpico de pelota

Tronó la indignación de los fanáticos por el duro revés del domingo. Eso lo dice todo: ¡fa-ná-ti-cos!

Pero se olvida que ahora están en Corea del Sur, país donde ni siquiera tenemos una embajada, y en el que continúan preparándose nuestros atletas.

No son ellos, en todo caso, los que merecerían las mayores críticas si algo no salió bien. Van a unos Juegos Olímpicos que tendrán lugar al otro lado del mundo, donde las horas del sueño y el ritmo de vida se cambian. Tienen un programa de preparación física intenso, todo con vistas a la última participación de ese deporte en las Olimpiadas, porque así lo determinan los ricos y poderosos amos del olimpismo. Ellos no han sido vencidos. No los desalentemos. Enviémosles un mensaje de aliento.

¿Por qué no esperamos el final de las Olimpiadas para discutir a fondo y de forma verdaderamente democrática la responsabilidad de todos los que tienen que ver con el deporte cubano?

Deslumbramos a nuestro pueblo con los éxitos y las promesas deportivas, pero después no nos atrevemos ni siquiera a publicar los nombres de los que traicionan a su patria vendiéndose al enemigo. Mucha ciencia y poca conciencia pareciera ser nuestra consigna burocrática en la formación de los deportistas, una rama social vital, cuyo objetivo no es la gloria ni las medallas de oro, sino la salud física y mental de nuestro pueblo. ¡Cómo nos duele cuando algunos de ellos se lesionan en las prácticas intensivas o en accidentes, como el que acaba de sufrir Pedro Pablo Pérez! El doloroso accidente que lo tiene al borde de la muerte golpea también a una gran promesa olímpica, su compañera Yoanka González.

No olvidemos las proezas de Ana Fidelia.

A pesar de las circunstancias adversas, nuestros atletas brillan por su calidad humana y patriótica. No llega siquiera a uno de cada diez los que sucumben moralmente a la lluvia de ofertas en un mundo plagado de mercachiflismo, vicios, drogas, doping y consumismo, en el cual nuestra patria brilla como un ejemplo difícil de imitar.

No permitamos jamás que los traidores visiten después el país para exhibir los lujos obtenidos con la infamia. Culpémonos también a nosotros mismos.

Fidel Castro Ruz
16 de julio de 2008
4 y 21 p.m.

 

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Reflexiones del compañero Fidel
Las dos Coreas (parte I)

La nación coreana, con su peculiar cultura que la diferencia de sus vecinos chinos y japoneses, existe desde hace tres mil años. Son características típicas de las sociedades de esa región asiática, incluidas la china, la vietnamita y otras. Nada parecido se observa en las culturas occidentales, algunas con menos de 250 años.

Los japoneses habían arrebatado a China en la guerra de 1894 el control que ejercía sobre la dinastía coreana y convirtieron su territorio en una colonia de Japón. Por acuerdo entre Estados Unidos y las autoridades coreanas, el protestantismo fue introducido en ese país en el año 1892. Por otro lado, el catolicismo había penetrado igualmente en ese siglo a través de las misiones. Se calcula que actualmente en Corea del Sur alrededor del 25 por ciento de la población es cristiana y una cifra similar es budista. La filosofía de Confucio ejerció gran influencia en el espíritu de los coreanos, que no se caracterizan por las prácticas fanáticas de la religión.

Dos importantes figuras ocuparon los primeros planos de la vida política de esa nación en el siglo XX. Syngman Rhee, que nace en marzo de 1875, y Kim Il Sung 37 años después, en abril de 1912. Ambas personalidades, de distinto origen social, se enfrentaron a partir de circunstancias históricas ajenas a ellos.

Los cristianos se oponían al sistema colonial japonés, entre ellos Syngman Rhee, que era practicante activo del protestantismo. Corea cambió de status: Japón anexó su territorio en 1910. Años más tarde, en 1919, Rhee fue nombrado Presidente del Gobierno Provisional en el exilio, con sede en Shanghai, China. Nunca empleó las armas contra los invasores. La Liga de las Naciones, en Ginebra, no le prestó atención.

El imperio japonés fue brutalmente represivo con la población de Corea. Los patriotas resistieron con las armas la política colonialista de Japón y lograron liberar una pequeña zona en los terrenos montañosos del Norte, durante los últimos años de la década de 1890.

Kim Il Sung, nacido en las proximidades de Pyongyang, a los 18 años se incorporó a las guerrillas comunistas coreanas que luchaban contra los japoneses. En su activa vida revolucionaria alcanzó la jefatura política y militar de los combatientes antijaponeses del Norte de Corea, cuando sólo tenía 33 años de edad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió el destino de Corea en la posguerra. Entró en la contienda cuando fue atacado por una criatura suya, el Imperio del Sol Naciente, cuyas herméticas puertas feudales abrió el Comodoro Perry en la primera mitad del siglo XIX apuntando con sus cañones al extraño país asiático que se negaba a comerciar con Norteamérica.

El aventajado discípulo se convirtió más tarde en un poderoso rival, como ya expliqué en otra ocasión. Japón golpeó sucesivamente décadas más tarde a China y Rusia, apoderándose adicionalmente de Corea. No obstante fue astuto aliado de los vencedores en la Primera Guerra Mundial a costa de China. Acumuló fuerzas y, convertido en una versión asiática del nazifascismo, intentó ocupar el territorio de China en 1937 y atacó a Estados Unidos en diciembre de 1941; llevó la guerra al Sudeste Asiático y a Oceanía.

Los dominios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal en la región estaban condenados a desaparecer y Estados Unidos surgía como la potencia más poderosa del planeta, resistida sólo por la Unión Soviética, entonces destruida por la Segunda Guerra Mundial y las cuantiosas pérdidas materiales y humanas que le ocasionó el ataque nazi. La Revolución china estaba por concluir en 1945 cuando la matanza mundial cesó. El combate unitario antijaponés ocupaba entonces sus energías. Mao, Ho Chi Minh, Gandhi, Sukarno y otros líderes prosiguieron después su lucha contra la restauración del viejo orden mundial que era ya insostenible.

Truman lanzó contra dos ciudades civiles japonesas la bomba atómica, arma nueva terriblemente destructiva de cuya existencia, como se ha explicado, no había informado al aliado soviético, el país que más contribuyó a la destrucción del fascismo. Nada justificaba el genocidio cometido, ni siquiera el hecho de que la tenaz resistencia japonesa había costado la vida a casi 15 mil soldados norteamericanos en la isla japonesa de Okinawa. Ya Japón estaba derrotado y tal arma, lanzada contra un objetivo militar, habría tenido más tarde o más temprano el mismo efecto desmoralizador en el militarismo japonés sin nuevas bajas para los soldados de Estados Unidos. Fue un acto incalificable de terror.

Los soldados soviéticos avanzaban sobre Manchuria y el Norte de Corea, tal como lo habían prometido al cesar los combates en Europa. Los aliados habían definido previamente hasta qué punto llegaría cada fuerza. En la mitad de Corea estaría la línea divisoria, equidistante entre el río Yalu y el Sur de la península. El gobierno norteamericano negoció con los japoneses las normas que regirían la rendición de las tropas en su propio territorio. Japón sería ocupado por Estados Unidos. En Corea, anexada a Japón, permanecía una gran fuerza del poderoso ejército japonés. En el Sur del Paralelo 38, límite divisorio establecido, prevalecerían los intereses de Estados Unidos. Syngman Rhee, reincorporado a esa parte del territorio por el gobierno de Estados Unidos, fue el líder al que apoyó, con la cooperación abierta de los japoneses. Ganó así las reñidas elecciones de 1948. Los soldados del Ejército Soviético se habían retirado de Corea del Norte ese año.

El 25 de junio de 1950 estalló la guerra en el país. Todavía se discute quién realizó el primer disparo, si los combatientes del Norte o los soldados norteamericanos que montaban guardia junto a los soldados reclutados por Rhee. La discusión carece de sentido si se analiza desde el ángulo coreano. Los combatientes de Kim Il Sung lucharon contra los japoneses por la liberación de toda Corea. Sus fuerzas avanzaron incontenibles hasta las proximidades del extremo Sur, donde los yanquis se defendían con el apoyo masivo de sus aviones de ataque. Seúl y otras ciudades habían sido ocupadas. McArthur, jefe de las fuerzas norteamericanas del Pacífico, decidió ordenar un desembarco de la infantería de Marina por Incheon, en la retaguardia de las fuerzas del Norte, que estas no podían ya contrarrestar. Pyongyang cayó en manos de las fuerzas yanquis, precedidas por devastadores ataques aéreos. Ello impulsó la idea por parte del mando militar norteamericano en el Pacífico de ocupar toda Corea, ya que el Ejército de Liberación Popular de China, dirigido por Mao Zedong, había infligido una derrota aplastante a las fuerzas proyanquis de Chiang Kai-shek, abastecidas y apoyadas por Estados Unidos. Todo el territorio continental y marítimo de ese gran país había sido recuperado, con excepción de Taipei y algunas otras pequeñas islas próximas donde se refugiaron las fuerzas del Kuomintang, transportadas por naves de la Sexta Flota.

La historia de lo ocurrido entonces se conoce hoy bien. No olvidar que Boris Yeltsin entregó a Washington, entre otras cosas, los archivos de la Unión Soviética.

¿Qué hizo Estados Unidos cuando estalló el conflicto prácticamente inevitable bajo las premisas creadas en Corea? Presentó a la parte norte de ese país como agresora. El Consejo de Seguridad de la recién creada Organización de Naciones Unidas, promovida por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la resolución sin que uno de los cinco miembros pudiera vetarla. En esos precisos meses la URSS se había manifestado inconforme con la exclusión de China en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos reconocía a Chiang Kai-shek, con menos del 0,3 por ciento del territorio nacional y menos del 2 por ciento de la población, como miembro del Consejo de Seguridad con derecho al veto. Tal arbitrariedad condujo a la ausencia del delegado ruso, a consecuencia de lo cual se produjo el acuerdo de ese Consejo dando a la guerra el carácter de una acción militar de la ONU contra el presunto agresor: la República Popular de Corea. China, ajena por completo al conflicto, que afectaba su lucha inconclusa por la liberación total del país, vio cernirse la amenaza directa contra su propio territorio, lo cual era inaceptable para su seguridad. Según datos publicados, envió al primer ministro Zhou Enlai a Moscú, para expresar a Stalin su punto de vista sobre lo inadmisible que era la presencia de fuerzas de la ONU bajo el mando de Estados Unidos en las riberas del río Yalu, que delimita la frontera de Corea con China, y solicitarle la cooperación soviética. No existían entonces contradicciones profundas entre los dos gigantes socialistas.

El contragolpe chino se afirma que estaba planeado para el 13 de octubre y Mao lo pospuso para el 19, esperando la respuesta soviética. Era el máximo que podía dilatarlo.

Pienso concluir esta reflexión el próximo viernes. Es un tema complejo y trabajoso, que demanda especial cuidado y datos tan precisos como sea posible. Son hechos históricos que deben conocerse y recordarse.

Fidel Castro Ruz

Julio 22 de 2008

9 y 22 p.m.

 

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La impotencia de las potencias

Tomado de Cubadebate

Es un tema serio.

La reunión Cumbre de los líderes de las ocho potencias más industrializadas del planeta tuvo lugar los días 7, 8 y 9 de julio en un paraje montañoso frente al Toyako, lago formado en el cráter de un volcán al norte de la isla de Hokkaido, en el extremo septentrional del archipiélago japonés. No podía escogerse otro sitio más apartado y alejado del mundanal ruido.

A 150 kilómetros de allí, 21 mil policías japoneses, con impresionantes escudos y cascos, custodiaban el centro urbano de Sapporo, listos para neutralizar protestas. Otros 20 mil vigilaban las calles del propio Tokio, la capital de Japón.

El G-8 lo integran, por orden alfabético, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia. Sus líderes viven acosados por problemas, entre otros las huellas del pasado y la tendencia creciente al dominio político, económico, tecnológico y militar de Estados Unidos. A todos se les viene encima un enjambre de problemas nacionales e internacionales apremiantes, que demandan soluciones urgentes.

Invitaron a su reunión en Toyako al llamado grupo del G-5: Brasil, China, India, México y Sudáfrica, para escucharlos en un desayuno.

Fueron igualmente invitados a intercambiar durante una hora otros tres países de economías emergentes: Australia, Corea del Sur e Indonesia.

La población del planeta, según estimaciones, ascendía el 11 de julio del 2008 a 6 709 millones de habitantes. Los países en desarrollo mencionados cuentan con más del 65 por ciento de la población mundial.

Hubo en los tres días reuniones multilaterales y bilaterales de todo tipo. Los países en desarrollo invitados al encuentro sostuvieron reuniones paralelas en Hokkaido y hablaron sin pelos en la lengua.

En la declaración final de la Cumbre las potencias industrializadas del G-8 proclamaron que se había obtenido una gran concesión: Estados Unidos, y con él las demás potencias del grupo, se habían comprometido a reducir la emisión de gases demandada, para el año 2050, ¡dentro de 42 años!, es decir, para las calendas griegas. Ninguno de los restantes problemas críticos que dieron lugar a tan extraña cumbre había sido resuelto.

De ella han emanado importantes noticias que hablan por sí mismas, y de las cuales escojo sólo algunas textualmente:

"¼ fracasaron en alcanzar un acuerdo con países emergentes sobre cómo responder al cambio climático."

"Las 16 principales economías se comprometieron a realizar profundos recortes en las emisiones de gases aunque países emergentes reiteraron sus exigencias de fondos y tecnologías de los más poderosos."

"El presidente Hu Jintao rechazó acusaciones de que la crisis alimentaria se debe al crecimiento económico de algunos países en desarrollo."

"Lula sugirió que la FAO atribuyó el alza global de los alimentos a maniobras especulativas con las materias primas."

"Fondo Mundial para la Naturaleza califica de patético el comportamiento de los países ricos del G-8, a los que acusó de eludir responsabilidad en la lucha contra el cambio climático."

"Los subsidios agrícolas fueron hoy el mayor punto de fricción durante la reunión del G-8 y el G-5."

"Los funcionarios del Banco Central Europeo dijeron que seguían preocupados por la inflación pese a la subida de las tasas de interés."

"‘Es un fallo completo, no han avanzado y han eludido adoptar claros objetivos de reducción de emisión de gases a mediano plazo,’ señaló Greenpeace, una importante organización internacional comprometida con la defensa del medioambiente."

"‘Rusia está extremadamente contrariada por la firma el martes entre Washington y Praga de un acuerdo para el escudo espacial,’ dijo el presidente Medvedev en Japón."

"Expertos militares rusos reaccionaron con indignación a la firma de un acuerdo entre Estados Unidos y Praga para la instalación del escudo antimisiles y reclamaron duras medidas de represalia."

El 10 de julio continuaron llegando a Cuba los lamentos sobre las consecuencias del actual caos, vinculados o no directamente a la Cumbre de Japón.

"Los corales también sufren estrés debido a factores como el cambio climático y la polución, que han provocado que un tercio de estos constructores de arrecifes estén en peligro de extinción. Los arrecifes de coral, cuya construcción necesita millones de años, albergan más del 25 por ciento de las especies marinas."

Ese mismo día, y sin relación con la otra noticia, en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se originó la siguiente información: "Las variaciones en la temperatura debido al cambio climático tendrán un fuerte impacto en la pesca y la acuicultura, con importantes consecuencias para la seguridad alimentaria de algunas poblaciones. Se explicó que los alimentos acuáticos tienen una elevada capacidad nutricional y contribuyen con un 20 por ciento o más del consumo medio per cápita de proteína animal de 2 800 millones de personas, fundamentalmente en los países en desarrollo."

Ese día desde el continente africano se lanzaban igualmente duras críticas:

"El Pacto Europeo sobre Inmigración comienza a despertar la indignación en África, a la que Senegal pidió que reaccione ante lo que algunos describen como un ‘muro’ erigido por Europa contra los desesperados del Sur", declaró el Ministro de Relaciones Exteriores de ese país al finalizar una reunión de expertos en Dakar.

Por su parte, el diario El País, de Burkina Faso publicó:

"Para detener la horda de desesperados que generalmente llegan del Sur para tomar por asalto sus fronteras, Europa no encontró nada mejor que levantar un muro.

"La época de los nuevos muros es un anacronismo en la era de la mundialización¼ "

La lluvia de quejas no cesa. Mientras Gordon Brown, Primer Ministro de Gran Bretaña, se encontraba todavía en Japón, un estudio de la cadena británica BBC informaba la baja moral de las Fuerzas Armadas británicas.

"Según estudio del Ministerio de Defensa del Reino Unido, casi la mitad del personal militar de ese país está listo para dejar las Fuerzas Armadas.

"El 47% de los encuestados del Ejército y de la Marina Real y el 44% de la Real Fuerza Aérea dijeron que sienten ganas de retirarse de las Fuerzas Armadas.

"Entre las inquietudes manifestadas¼ figuran los frecuentes despliegues en el extranjero, el nivel de paga y de la vivienda.

"El Ejército Regular ya padece un déficit de unos cinco mil soldados en medio de las preocupaciones de que oficiales jóvenes con experiencia y oficiales no comisionados están desertando a tasas sin precedentes.

"Sobre la moral en los diferentes servicios, el 59 por ciento de los entrevistados del Ejército dijeron que el nivel estaba ‘bajo’ o ‘muy bajo’, el 64 por ciento en la Marina Real, el 38 por ciento en la Infantería de Marina, y el 72 por ciento en la Real Fuerza Aérea."

Algo que hiere la sensibilidad de las personas, en cualquier sistema social, es el irrespeto a su privacidad. Antes, por ejemplo, las leyes protegían la correspondencia. Más tarde la protección se extendió a las comunicaciones telefónicas, un medio de comunicación más rápido e instantáneo. Las leyes de Estados Unidos prohibían su intercepción sin permiso judicial. Su violación daba lugar a demandas judiciales, que en ese país llegaron a elevarse a cuantiosas sumas.

El 9 de julio pasado, mientras Bush se reunía con sus colegas del G-8 y el gobierno de Estados Unidos —pese a sus genocidios— pretendía ser considerado campeón de los derechos humanos, el Senado de Estados Unidos aprobó, por 68 votos a favor y 28 en contra, "una ley que moderniza la Ley de Espionaje y concede inmunidad a las empresas de telecomunicaciones que colaboran con el gobierno¼ "

La lucha contra el terrorismo es el consabido pretexto, y las intercepciones se venían realizando durante años sin permiso alguno. "Ahora es más fácil proteger a los estadounidenses", declaró Bush, al retornar al país, desde la rosaleda de la Casa Blanca.

"La iniciativa autoriza escuchas telefónicas sin permiso judicial que utilizan las redes de Estados Unidos, sean de estadounidenses o de extranjeros".

La ley anterior, que data de 1978, "no incluía las nuevas tecnologías de comunicaciones como celulares, Internet y correo electrónico".

Como la inmensa mayoría de las comunicaciones son captadas por Estados Unidos, "la medida aprobada protege a las empresas de comunicaciones de demandas multimillonarias de personas que aleguen violación de privacidad".

La ley se aplica en forma retroactiva. "La Unión Americana de Libertades Civiles calificó la ley de ‘inconstitucional’ y de ‘asalto a las libertades civiles y al derecho a la privacidad’."

Noticias procedentes de Suecia comunicaban: "La alianza de centroderecha del Primer Ministro Frederick Reinfeldt, ha rechazado la propuesta del Partido Socialdemócrata de revisar la ley que permite al Departamento de Radio de Defensa (FRA) acceder a todas las conversaciones telefónicas y el tráfico de datos por cable desde y al exterior del país.

"La conocida como Ley FRA, también bautizada Ley Orwell por el libro 1984, de ese escritor británico, ha recibido una fuerte crítica del empresariado en forma de carta abierta en el Dagens Nyheter", principal diario de Suecia.

"El gobierno justificó la adopción de la ley, aprobada el 19 de junio pasado para perfeccionar la lucha contra las amenazas terroristas."

Otro periódico sueco, el Svenska Dagbladet, publicó ayer que "uno de los motivos centrales de la ley es, sin embargo, controlar la información procedente de Rusia y usarla para negociar intercambios con otros países, ya que alrededor del 80 por ciento del tráfico de las comunicaciones exteriores de Rusia por cable pasa por Suecia.

"La normativa entrará en vigor el primero de enero del 2009. Miles de personas se manifestaron hace unos días en Estocolmo y Malmö contra la Ley FRA, y ya hay planeadas movilizaciones similares para las próximas semanas en todo el país, articuladas en torno a varios ‘blogs’ y grupos de la red social Facebook."

Las quejas continúan lloviendo por todas partes. Por ejemplo, un cable afirma: "Los alemanes están más pesimistas sobre su panorama económico que en cualquier otro momento desde la reunificación en 1990, debido a las alzas en los precios, según sondeo."

Otros expresan:

"Tasa de desempleo en Canadá alcanzó el 6,2 por ciento en junio."

"Gobierno ruso rechaza la propuesta lanzada por Condoleezza Rice de una mediación internacional para resolver el conflicto de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, motivo de tensiones crecientes entre Moscú y Georgia."

"Dos soldados de la OTAN fueron muertos y otro herido el jueves, en un atentado con bomba en el este de Afganistán, anunció la Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad (ISAF)."

"Afirma Rusia que los ensayos por parte de Irán de un nuevo misil de largo alcance confirman que Moscú tiene razón al calificar de innecesario el emplazamiento de elementos del escudo antimisiles de Estados Unidos en Europa."

"Asegura el ejército de Israel que son infundadas las acusaciones de supuestos vuelos de cazabombarderos israelíes que entrenan en Iraq un posible ataque a instalaciones nucleares iraníes."

"Gran Bretaña expresó su decepción por el veto impuesto por Rusia y China, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a un proyecto de Resolución que pretendía sancionar a Zimbabwe."

"Sudán convocó hoy a los embajadores de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir explicaciones sobre una posible orden de detención contra el presidente Al Bachir."

"Nueva ‘bomba especial’ es la principal amenaza para los soldados yanquis en Iraq, según el general estadounidense Jeffery Hammons."

"Hallan los cadáveres de dos soldados yanquis que estaban desaparecidos en Iraq desde hace más de un año."

Todos son del día 11 de julio. Se podrían incluir en estas líneas decenas de noticias similares publicadas el mismo día. Los sábados disminuyen las informaciones; los domingos apenas hay noticias, los reporteros descansan. Hoy es lunes.

Todos los días surgen en nuestro mundo actual nuevos y cada vez más espinosos problemas, que agotan la capacidad de los jefes de Estado y Gobierno llamados a enfrentarlos.

No es una crítica; es una observación. No se puede esperar de los seres humanos facultades sobrenaturales. Lo mejor siempre será el optimismo. No queda otro remedio. Por eso hablé un día de una especie en peligro de extinción.



Fidel Castro Ruz

Julio 14 de 2008

2 y 24 p.m.

 

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Reflexiones de Fidel Castro:

 

El descanso

Fidel Castro Ruz

Ayer martes tenía un cúmulo de cables con noticias sobre la reunión en Japón de las potencias más industrializadas. Dejaré el material para otro día, si no se vuelve fiambre. Decidí descansar. Preferí reunirme con Gabo y su esposa, Mercedes Barcha, que están de visita en Cuba hasta el día 11. ¡Qué deseos tenía de intercambiar con ellos para rememorar casi 50 años de sincera amistad!

Nuestra agencia de noticias, sugerida por el Che, acababa de nacer, y ésta contrató, entre otros, los servicios de un modesto periodista de origen colombiano, llamado Gabriel García Márquez. Ni Prensa Latina ni Gabo podían suponer que había un Nobel por el medio; o tal vez él sí, con la “descomunal” imaginación del hijo del telegrafista en el correo de un pueblito de Colombia, perdido entre los latifundios plataneros de una empresa yanqui. Compartía su suerte con un montón de hermanos, como era costumbre, y a pesar de eso su padre, un colombiano que disfrutaba el privilegio de estar empleado gracias al teclado telegráfico, pudo enviarlo a estudiar.

Yo viví una experiencia a la inversa. El correo con su teclado telegráfico y la escuelita pública de Birán eran las únicas instalaciones en aquel caserío que no constituían una propiedad de mi padre; todos los demás bienes y servicios de valor económico eran de don Ángel, y por eso pude estudiar. Nunca tuve el privilegio de conocer Aracataca, el pueblito donde nació Gabo, aunque sí el de celebrar con él mi 70 cumpleaños en Birán, adonde lo invité.

Fue igualmente obra de la casualidad que cuando por iniciativa nuestra se organizaba en Colombia un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, la capital de ese país fuera sede de la reunión de Estados latinoamericanos para crear la OEA, siguiendo pautas de Estados Unidos, en el año 1948.

Recibí el honor de ser presentado a Gaitán por los estudiantes universitarios colombianos. Este nos apoyó y nos entregó folletos de lo que se conoció como la Oración de la Paz, discurso pronunciado en ocasión de la Marcha del Silencio, la multitudinaria e impresionante manifestación que desfiló por Bogotá, en protesta contra las masacres campesinas realizadas por la oligarquía colombiana. Gabo estaba en aquella marcha.

Germán Sánchez, el actual embajador cubano en Venezuela, transcribe en su libro Transparencia de Emmanuel, párrafos textuales de lo que narró Gabo de aquel episodio.

Hasta aquí el azar.

Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares. Hablar con García Márquez y Mercedes siempre que venían a Cuba —y era más de una vez al año— se convertía en una receta contra las fuertes tensiones en que de forma inconsciente, pero constante, vivía un dirigente revolucionario cubano.

En la propia Colombia, con motivo de la IV Cumbre Iberoamericana, los anfitriones organizaron un paseo en coche por el recinto amurallado de Cartagena, una especie de Habana Vieja, reliquia histórica protegida. Los compañeros de la Seguridad cubana me habían dicho que no era conveniente participar en el paseo programado. Pensé que se trataba de una preocupación excesiva, ya que por demasiada compartimentación los que me informaron desconocían datos concretos. Yo siempre respeté su profesionalidad y cooperé con ellos.

Llamé al Gabo, que estaba cerca, y le dije bromeando: “¡Monta con nosotros en este coche para que no nos disparen!” Así lo hizo. A Mercedes, que quedó en el punto de partida, le añadí en el mismo tono: “Vas a ser la viuda más joven.” ¡No lo olvida! El caballo partió renqueando con su pesada carga. Los cascos resbalaban en el pavimento.

Después supe que ocurrió allí lo mismo que cuando en Santiago de Chile una cámara de televisión que contenía un arma automática apuntó hacia mí en una entrevista de prensa, y el mercenario que la operaba no se atrevió a disparar. En Cartagena estaban con fusiles telescópicos y armas automáticas emboscados en un punto del recinto amurallado, y otra vez temblaron los que debían apretar el gatillo. El pretexto fue que la cabeza del Gabo se interponía obstruyendo la visión.

Ayer, durante nuestra conversación, rememoré y les pregunté a él y a Mercedes —campeona olímpica de los datos— sobre multitud de temas vividos dentro y fuera de Cuba en que estuvimos presentes. La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, creada por Cuba y presidida por García Márquez, ubicada en la antigua quinta Santa Bárbara —histórica por lo positivo y negativo de sus antecedentes en el primer tercio del pasado siglo—, y la Escuela del Nuevo Cine Latinoamericano que dirige esa Fundación, y está ubicada en las proximidades de San Antonio de los Baños, ocuparon un espacio de nuestro encuentro.

Birri, con su larga barba negra, hoy tan blanca como la nieve, y otros muchos personajes cubanos y extranjeros, pasaron por nuestro recuento.
Gabo a mis ojos ganó respeto y admiración por su capacidad para organizar la escuela de forma meticulosa y sin olvidar un solo detalle. Yo lo había supuesto, por prejuicio, un intelectual lleno de maravillosa fantasía; ignoraba cuánto realismo había en su mente.

Decenas de acontecimientos dentro y fuera de Cuba, en que ambos estuvimos presentes, fueron mencionados. ¡Como pasan cosas en decenas de años!

Dos horas para conversar, como es de suponer, no alcanzaron. La reunión había comenzado a las 11:35 a.m. Los invité a almorzar, algo que nunca hice con visitante alguno durante estos casi dos años, pues no lo había pensado nunca. Comprendí que yo estaba realmente de vacaciones y se lo dije. Improvisé. Pude resolver. Ellos almorzaron lo suyo, y por mi parte cumplí la dieta disciplinadamente, sin salirme un ápice, no para añadir años a la vida, sino productividad a las horas.

Apenas llegaron, me habían entregado un pequeño y agradable obsequio envuelto en papel de atractivos y vivos colores. Contenía pequeños volúmenes un poco mayores pero menos alargados que una tarjeta postal. Cada uno tenía entre 40 y 60 páginas, en letra pequeñita pero legible. Son los discursos pronunciados en Estocolmo, capital de Suecia, por cinco Premios Nobel de Literatura de los otorgados en los últimos 60 años. “Para que tengas material de lectura” —me dijo Mercedes al entregármelo.

Les pedí más datos sobre el regalo antes de que ambos se marcharan a las cinco de la tarde. “He pasado las horas más agradables desde que enfermé hace casi dos años” —les dije sin vacilar. Es lo que sentí.
“Habrá otras”, ―respondió el Gabo.

Pero no cesaba mi curiosidad. Mientras caminaba, un rato después, le pedí a un compañero traer el obsequio. Consciente del ritmo con que ha cambiado el mundo en las últimas décadas, me preguntaba: ¿qué pensaron algunos de aquellos brillantes escritores que vivieron antes de esta época turbulenta e incierta de la humanidad?
Los cinco Premios Nobel seleccionados en la pequeña colección de discursos que ojalá puedan leer un día nuestros compatriotas, por orden cronológico, fueron:

William Faulkner (1949)
Pablo Neruda (1971)
Gabriel García Márquez (1982)
John Maxwell Coetzee (2003)
Doris Lessing (2007)

A Gabo no le gustaba pronunciar discursos. Se pasó meses buscando datos —recuerdo—, angustiado por las palabras que debía pronunciar para recibir el Premio. Lo mismo le ocurrió con el breve discurso que debía dirigir en la cena que le ofrecieron después del Premio. Si ese hubiera sido su oficio, es seguro que Gabo habría muerto de infarto.
No debe olvidarse que el Nobel se otorga en la capital de un país que no ha sufrido los estragos de una guerra en más de 150 años, regido por una monarquía constitucional y gobernado por un partido socialdemócrata donde un hombre tan noble como Olof Palme fue asesinado por su espíritu solidario con los países pobres del mundo. No era fácil la misión a cumplir por Gabo.

Nada sospechosa de procomunista, la institución sueca asignó el Premio Nobel a William Faulkner, un inspirado y rebelde escritor norteamericano; a Pablo Neruda, militante del Partido Comunista, quien lo recibe en días gloriosos de Salvador Allende, cuando el fascismo intentaba apoderarse de Chile, y a Gabriel García Márquez, genial y prestigiosa pluma de nuestra época.

No es necesario decir cómo pensaba el Gabo. Basta transcribir simplemente los párrafos finales de su discurso, una joya de la prosa, al recibir el Premio Nobel el 10 de diciembre de 1982, mientras Cuba, digna y heroica, resistía el bloqueo yanqui.

“Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: ‘Me niego a admitir el fin del hombre’” —afirmó.

“No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.

“Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”



Fidel Castro Ruz
Julio 9 de 2008
7:26 p.m.
 

 

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Reflexiones de Fidel Castro:

 

La Paz Romana

Fidel Castro Ruz • Cubadebate

Los datos que utilizo fueron tomados fundamentalmente de las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, la prensa y la televisión de ese país, la prensa internacional y otras fuentes. Impresiona el derroche de tecnología y recursos económicos utilizados.

Mientras los altos jefes militares de Colombia se esmeraban en señalar que la operación de rescate de Ingrid Betancourt fue enteramente colombiana, las autoridades de Estados Unidos declaran que “fue el resultado de años de intensa cooperación militar entre los ejércitos de Colombia y Estados Unidos.”

“‛La verdad es que hemos logrado compaginarnos de una manera que pocas veces hemos logrado en Estados Unidos, excepto con nuestros viejos aliados, principalmente de la OTAN’, señaló Brownfield, refiriéndose a las relaciones con las fuerzas de seguridad colombianas, que han recibido más de 4 000 millones de dólares en asistencia militar desde el 2000.”

“…en varias ocasiones el gobierno de Estados Unidos tuvo que tomar decisiones en sus más altos niveles para la operación.

“Los satélites espías estadounidenses ayudaron a ubicar a los rehenes durante un período de un mes que comenzó el 31 de mayo y concluyó con el rescate del miércoles.”

“Los colombianos instalaron equipos de vigilancia de video, proporcionados por Estados Unidos, que pueden hacer acercamientos y tomas panorámicas operadas a control remoto a lo largo de ríos que son la única ruta de transporte a través de densas zonas selváticas, indicaron autoridades colombianas y estadounidenses.

“Aviones norteamericanos de reconocimiento interceptaron conversaciones por radio y teléfono satelital de los rebeldes y emplearon imágenes que pueden penetrar el follaje de la selva.”

“‛El desertor recibirá una suma considerable de los cerca de cien millones de dólares que el gobierno había ofrecido como recompensa’, declaró el Comandante General del ejército colombiano.”

El miércoles 1º de julio, la BBC de Londres publicó que César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de la Casa de Nariño informó que delegados de Francia y Suiza se habían reunido con Alfonso Cano, jefe de las FARC.

Según BBC, este sería el primer contacto que el nuevo jefe aceptaba con delegados internacionales después de la muerte de Manuel Marulanda. La falsa información sobre la reunión de dos emisarios europeos con Cano había sido transmitida desde Bogotá.

El fallecido líder de las FARC nació el 12 de mayo de 1932, según el testimonio de su padre. Campesino liberal de origen pobre, partidario de Gaitán, inició su resistencia armada hace 60 años. Fue guerrillero antes que nosotros, como reacción ante las matanzas de campesinos perpetradas por la oligarquía.

El Partido Comunista ―donde ingresó más tarde―, como todos los de América Latina, estaba bajo la influencia del Partido Comunista de la URSS y no del de Cuba. Eran solidarios con nuestra Revolución pero no subordinados.

Fueron los narcotraficantes y no las FARC quienes desataron el terror en ese hermano país en sus pugnas por el mercado de Estados Unidos haciendo estallar no sólo potentes bombas, sino incluso camiones cargados de explosivos plásticos que destruyeron instalaciones, hirieron o mataron a incontables personas.

Nunca el Partido Comunista de Colombia se propuso conquistar el poder con las armas. La guerrilla era un frente de resistencia, no el instrumento fundamental de la conquista del poder revolucionario, como ocurrió en Cuba. En el año 1993, en la octava conferencia de las FARC, se decide romper con el Partido Comunista. Su jefe, Manuel Marulanda, asumió la dirección de las guerrillas de ese Partido, que siempre se distinguieron por un hermético sectarismo en la admisión de combatientes y los métodos férreos y compartimentados de mando.

Marulanda, de notable inteligencia natural y dotes de dirigente, no tuvo en cambio oportunidades de estudio cuando era adolescente. Se dice que pudo cursar sólo hasta el 5to grado. Concebía una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía. Nunca tuve posibilidad de intercambiar con él.

Las FARC alcanzaron considerable fuerza y llegaron a sobrepasar los 10 mil combatientes. Muchos nacieron durante la propia guerra y no conocían otra cosa. Otras organizaciones de izquierda rivalizaron con las FARC en la lucha. Ya entonces el territorio colombiano se había convertido en la más grande fuente de producción de cocaína del mundo. La violencia extrema, los secuestros, los impuestos y exigencias a los productores de drogas se generalizaron.

Las fuerzas paramilitares, armadas por la oligarquía, cuyos efectivos se nutrían del enorme caudal de hombres que prestaban servicios en las fuerzas armadas del país y eran desmovilizados cada año sin empleo asegurado, crearon en Colombia una situación tan compleja que sólo había una salida: la verdadera paz, aunque lejana y difícil como otras muchas metas de la humanidad. La opción que durante tres décadas Cuba ha defendido en esa nación.

Mientras los periodistas cubanos discuten en su VIII Congreso las nuevas tecnologías de la información, los principios y la ética de los comunicadores sociales, yo meditaba sobre los acontecimientos señalados.

Expresé con claridad nuestra posición en favor de la paz en Colombia, pero no estamos a favor de la intervención militar extranjera ni con la política de fuerza que Estados Unidos pretende imponer a toda costa y a cualquier precio a ese sufrido y laborioso pueblo.

Critiqué con energía y franqueza los métodos objetivamente crueles del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva. Pero no estoy sugiriendo a nadie que deponga las armas, si en los últimos 50 años los que lo hicieron no sobrevivieron a la paz. Si algo me atrevo a sugerir a los guerrilleros de las FARC es simplemente que declaren por cualquier vía a la Cruz Roja Internacional la disposición de poner en libertad a los secuestrados y prisioneros que aún estén en su poder, sin condición alguna. No pretendo que se me escuche; cumplo el deber de expresar lo que pienso. Cualquier otra conducta serviría sólo para premiar la deslealtad y la traición.

Nunca apoyaré la paz romana que el imperio pretende imponer en América Latina.


Fidel Castro Ruz
Julio 5 de 2008
8 y 12 p.m.

 

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